Una aventura simple, de Ignacio Ceroi. Competencia Internacional 19 BAFICI.

Para Ignacio Ceroi, director de Una aventura simple, encontrar las locaciones correctas a la hora de filmar esta película que tendrá su estreno mundial en la Competencia Oficial Internacional del 19 BAFICI tuvo una importancia vital: “Al ser una película que dialoga con el género de aventuras constantemente, las locaciones son fundamentales. En general, en las películas de aventuras siempre hay un viaje, o un tesoro escondido, o algo que obliga a los personajes a ponerse en  movimiento. En ese sentido, el espacio es fundamental para darle a ese hilo argumentativo el peso de lo real”, cuenta Ignacio. Y uno de esos espacios fueron las cuevas de la zona de Tandil, en las que se filmaron varias de las escenas claves del film, y a las cuales llegó luego de una difícil búsqueda. “En primera instancia me puse en contacto con el Grupo Espeleológico Argentino, y ellos me asesoraron sobre cuevas que tuvieran las dimensiones que yo necesitaba para filmar. Primero visitamos unas ubicadas en San Pedro, en la localidad de Vuelta de Obligado, donde fue la batalla, pero cuando llegamos vimos que estaban inundadas por la crecida del río Paraná y los lugareños nos indicaron que seguirían así por, al menos, un par de meses. Fue entonces que decidimos filmar en unas cuevas cerca de la localidad de Barker (a 60 km de Tandil). A éstas llegamos por una amiga nacida allí, que nos comentó que de chica iba con su colegio. Como teníamos lugar donde hospedarnos y acceso relativamente sencillo a las cuevas, optamos por filmar ahí incluso sin poder verlas antes, confiando que iban a funcionar”, recuerda Ceroi.

Ignacio Ceroi, director de Una aventura simple
Ignacio Ceroi, director de Una aventura simple
Una aventura simple

 

Sorteando las dificultades de filmar dentro de una cueva lo suficientemente cerrada como para tener que apagar las lámparas de kerosene que habían llevado para iluminar por la falta de oxígeno, el director de Una aventura simple describe la experiencia como sumamente positiva: “La experiencia en Tandil fue buenísima. Fuimos con 2 actores -Marcelo Mariño y Mario Sala-, la directora de fotografía Sofía Rodrigo, el sonidista Nicolas Payueta y la productora Cecilia Pisano. Nos acompañaron mis padres, que nos hicieron un asado afuera de las cuevas: un catering de lujo. Teníamos un solo día para filmar y tenía que ser con luz, por lo que terminamos filmando la escena solo con la luz de las linternas. Una de las premisas de la producción fue siempre tratar de solucionar la puesta en escena con lo que hubiera disponible, que no se frenara el impulso de filmar las escenas que necesitábamos”.