Puente Guerrero

El paisaje de la verde y extensa llanura pampeana de la Provincia de Buenos Aires se presenta, a simple vista, como homogéneo y regular. Sin embargo, es posible descubrir en él incontables rincones, parajes y descansos que conforman escenarios e imágenes en los que el viajante repara ocasionalmente desde la ruta mientras se desplaza con velocidad. Pero estos oasis perdidos a la vista de los automovilistas presentan pequeños grandes mundos a todo aquel que se detenga en ellos.

 

 

 

En su kilómetro 166, a la altura del municipio de Lezama y uniéndolo con Castelli, la autovía 2 cruza por sobre el río Salado mediante el Puente Guerrero, una estructura por la cual transitan una gran cantidad de vehículos que se dirigen hacia la Costa Atlántica en épocas vacacionales.

El puente posee un paraje cercano, sobre el margen del río, denominado Pesquero Don Eduardo. Se trata de un terreno que permite la bajada al río y que ofrece amplias costas. El lugar es de fácil acceso, ya que se puede bajar al mismo desde el propio puente sobre la ruta 2. Este sitio es asiduamente visitado por aficionados a la pesca variada de río, y es habitual verlos pescando junto al puente. Actualmente, el lugar se encuentra concesionado por la municipalidad de Lezama y cuenta con estacionamiento, proveeduría, algunos fogones y mesas con bancos.

 

 

Cerca de allí aún pueden observarse restos del antiguo puente, una estructura de hierro, madera y piedra que fue comprado en Inglaterra y construido en 1872 para permitir acceso a las estancias donde se reunían varias familias aristocráticas de Buenos Aires, entre ellas las pertenecientes a la familia Guerrero como la Estancia Villa Raquel y La Postrera.

Crédito: Leandro Jasa

Imágenes Aéreas: Leandro Jasa