Nuevo cine argentino en QubitTV: Las Pibas y P3ndejo5

Cualquier persona que no haya estado en aquella primera proyección en el Cine Lorca de Buenos Aires y hubiese querido ver en el año mismo de su estreno (o incluso en los dos o tres años subsiguientes) el film Labios de Churrasco (1994), uno de los hitos fundacionales de la filmografía de Raúl Perrone y del denominado nuevo cine argentino, no hubiese tenido muchas más opciones que recurrir a una de las copias en VHS que circulaban entre los estudiantes de cine de aquella época. Desde entonces, los films de Perrone expandieron su disponibilidad al público fundamentalmente gracias a la presencia en los festivales de cine locales e internacionales, donde alcanzó una reconocida notoriedad y se alzó con numerosos premios, y –actualmente- a la tecnología, de la mano de las plataformas de streaming. Retiradas de las carteleras hace seis y siete años respectivamente, el sitio de cine on demand Qubit (www.qubit.tv)
ofrece la posibilidad de volver a descubrir dos de sus películas clave: Las Pibas (2012) y P3ndejo5 (2013).

El mundo de Las Pibas encuentra a dos mujeres dentro de una pequeña isla
íntima de diálogos, búsqueda, comprensión y contención en medio de un mundo masculino que se vislumbra como opresivo, frío, maquinal y vejatorio. La protagonista, que intenta reconstruir una relación con una chica, habita escenarios indefinidos y acotados que se completan únicamente con sonidos fuera de campo -voces lejanas, un teléfono, el canto de las aves, el ladrido de un perro- y se limitan a elementos como una pared descascarada, una puerta crujiente que no se cierra, espejos que devuelven imágenes sucias y rotas, y un catre junto a un termotanque. Cuando no está allí, conversando con su compañera, trabaja en una fábrica copada por hombres y posters de mujeres desnudas, un lugar en el que intenta mantenerse ausente para no sentir el peligro de lo que acecha a cada momento. Así, haciendo malabares entre su salud mental, el trabajo y la pareja, transita en un ida y vuelta mientras escucha una canción que repite como un mantra para mantener atada la realidad a un hilo delgado, intentando empardar el sufrimiento con los buenos momentos que
aparecen solo en la intimidad, con su compañera, cuando no están intentando definir la relación que las une.

En P3nd3jo5 (2013), el otro film que forma parte del catálogo de Qubit y que
recibió, entre otros, el premio a Mejor Director del BAFICI 2013 y el Premio a Mejor Director y Mejor Película en el Festival Internacional de Cine de Cuenca, el protagonista pareciera ser un adolescente común y corriente de 14 años que anda en skate todo el día y aguanta las charlas con sus padres en las que le piden que no descuide sus estudios. Pero este adolescente esconde una pistola bajo su cama mientras frecuenta a una chica unos años mayor que él, y pronto descubrimos que ya ni siquiera se presenta en los torneos de skate para los cuales se entrena. Filmada en blanco y negro, con diálogos en placas como en las películas mudas y con fondos musicales que alternan entre el ambient-minimal, la música clásica, la cumbia y el reggae, el film construye un mundo en el que las drogas, la calle, la incertidumbre por el futuro, el trabajo, las elecciones sexuales, el embarazo no deseado y el aborto circundan como nubes borrascosas en la vida de los P3ndejo5, mientras deambulan por un Ituzaingó difuso y gris.

Cuando Perrone cuenta que todas sus películas están filmadas en Ituzaingó, su lugar en el mundo, es difícil no pensar en la frase de Tolstoi “pinta tu aldea y pintarás el mundo”. Pero, ¿es ésta la relación que existe entre sus más de 40 piezas audiovisuales, entre cortos, medios y largometrajes, y la localidad en la que nació, en la que vive, enseña y también filma? No es que Perrone utilice sus películas para describir el barrio y su idiosincrasia, sino que su localidad le sirve para construir los diversos mundos por los que transitan sus personajes. Perrone se vale de sus plazas, calles, bares y edificios para construir escenarios que pueden o no referir a Ituzaingó, y que a veces remiten simplemente a sitios indeterminados o imaginarios. Así, cada uno de esos micro universos, armados con los ladrillos de esta localidad del oeste del conurbano, dan lugar a personajes que él aborda desde estéticas y recursos narrativos muy distintos entre sí. Al fin
de cuentas, como siempre que se le hace una pregunta a Perrone, es posible que la respuesta sea mucho más sencilla que la pregunta en sí. En la entrevista que BAFilm le realizó al director por el estreno de su último film en el BAFICI, él sencillamente declaró: “No puedo pensar una película sin hacerla en Ituzaingó”.