No te olvides de mí: entrevista con Fernanda Ramondo. La década del 30 en la pampa bonaerense

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Tras su paso por más de diez festivales internacionales, No te olvides de mí, la ópera prima de Fernanda Ramondo, se exhibe desde el Jueves 7 de Septiembre en el cine Gaumont y en los Espacios INCAA de todo el país.

Road movie de época, el film sigue el recorrido de Mateo (Leonardo Sbaraglia, un anarquista e inmigrante italiano que busca reencontrarse con su gallo “El Rey”) por los caminos rurales de la pampa de principios del siglo pasado. En su devenir, la búsqueda de Mateo se une a la de Aurelia (Cumelén Sanz) y Carmelo (Santiago Saranite), dos hermanos que están tras los pasos de su padre.

Conversamos con la directora y guionista Fernanda Ramondo sobre la experiencia de recrear los pueblos y caminos rurales de la Argentina de 1934.

Guionista y directora, Fernanda Ramondo.
Guionista y directora, Fernanda Ramondo.

 

¿Cómo surgió la idea que te llevó a contar la historia narrada en “No te olvides de mí”?

La historia de No te olvides de mí nace de una convocatoria que hace el INCAA, hace muchos años, para desarrollar historias relacionadas con la temática de la inmigración. Ese fue el germen inicial que después fue derivando hacia una historia que tiene a la inmigración de inicios del siglo XX en Argentina como marco histórico, pero que se concentra fundamentalmente en cómo se construyen nuevos vínculos después de vivir el desarraigo y la distancia que suponen las migraciones en un territorio.

 

¿Cuán importante es la elección de las locaciones a la hora de filmar una historia que transcurre en otra época?

Por los costos limitados de producción que manejábamos en No te olvides de mí, la elección de las locaciones fue determinante. Un poco por un tema de presupuesto y otro poco por la atmósfera de la historia. Yo sabía que no quería hacer una película donde la época se construyera en postproducción con decorados virtuales. Quería hacer una película auténtica, que contara lo rural de la manera más naturalista posible. Por eso siempre supimos que teníamos que adentrarnos en el territorio bonaerense en busca de las locaciones que nos permitieran ser lo más fieles posibles a este concepto.

 

Leonardo Sbaraglia y Verónica Paolucci en la localidad de French, partido de Nueve de Julio.
Leonardo Sbaraglia y Verónica Paolucci en la localidad de French, partido de Nueve de Julio.

 

En ese sentido, ¿por qué decidieron filmar, en particular, en 9 de Julio y sus alrededores?

Buscamos una ciudad que tuviera la infraestructura necesaria para alojar a todo el equipo de filmación y a los actores y, al mismo tiempo, tuviera cierta cercanía con caminos de tierra y pueblos rurales que nos permitieran ir construyendo las paradas del viaje que cuenta la película. En este sentido, 9 de julio fue un gran hallazgo porque cuenta con hoteles muy cómodos y disponibles y además tiene a su alrededor, en un radio de 20 km por ruta asfaltada (lo cual permite acceder a ellos con facilidad), distintos pueblos rurales conservados lo suficiente como para poder filmarlos. Elegimos cuatro de ellos (Patricios, French, Dudignac y La Niña) para concentrar las jornadas de rodaje sin demasiados traslados, pero teníamos más opciones. Además, la ciudad cuenta con galpones de ferrocarril que no están en uso, y eso nos permitió armar escenas dentro de ellos como si fuera un estudio de filmación.

 

Leonardo Sbaraglia y Verónica Paolucci en la localidad de French, partido de Nueve de Julio.
Leonardo Sbaraglia y Cumelén Sanz en pleno rodaje en la localidad de Patricios.

 

¿Cuáles son los principales aspectos a tener en cuenta a la hora de filmar una historia que transcurre en la ruta?

Creo que lo más importante es maximizar el uso de las locaciones para evitar los largos traslados del equipo que encarecen la producción. También es importante elegir rutas de poco tránsito y factibles de ser cortadas sin generar demasiados inconvenientes. En nuestro caso, hubo que pedir los cortes a la policía local porque, tratándose de una película de época, necesitábamos que no circularan autos actuales.

 

¿Cómo fue el proceso de trabajar con los habitantes de 9 de Julio? ¿Qué aportaron al film?

Los habitantes de 9 de julio y los vecinos de todos los pueblos donde trabajamos se mostraron muy disponibles y entusiastas a la hora de participar en la película. No solo intervinieron como extras y actores secundarios, sino que también nos facilitaron sus casas para convertirlas en motorhome de los actores, de vestuario y maquillaje. Los clubes sociales se convirtieron en lugares ideales para establecer el catering de la película. Y una mención aparte merecen algunos vecinos que se volvieron fundamentales a la hora de filmar la película: el mecánico Daniel Dizeo, que se encargó de que un auto de 1928 funcionara en todas las escenas necesarias; Alfredo Mallarino, que nos facilitó los gallos de riña y a El Rey; María Eugenia Insúa, que fue nuestro nexo en todas las locaciones y nos cuidó el equipo los fines de semana; y la familia Carilla, que nos abrió las puertas de su estancia La Avanzada, en Dudignac, donde estuvimos una semana filmando. No puedo mencionarlos a todos, pero del rodaje me llevo la calidez con la que fuimos recibidos en cada una de los pueblos. De algunas manera, No te olvides de mí también habla de los pueblos que en ella aparecen para sacarlos del olvido, y creo que los vecinos agradecen que esto suceda.

 

Leonardo Sbaraglia y Verónica Paolucci en la localidad de French, partido de Nueve de Julio.
Backstage en La Niña.

 

¿Cómo llegaste a elegir las salinas de Villarino y sus escenarios?

En primer lugar, elegimos las salinas de Villarino porque están próximas a la localidad de Médanos, donde pudo alojarse todo el equipo y los actores. La salina original de la que hablaba el guión quedaba en el medio de La Pampa y la localidad más cercana quedaba a 60 km, lo cual hacía muy complejo filmar allí. Por otro lado, en una de las salinas de Villarino todavía se conserva la casa original de los trabajadores, que en la película era muy necesaria para la secuencia final. Esto terminó definiendo la elección de la locación. Cabe destacar que las salinas de Villarino están explotadas por dos empresas distintas y, por lo tanto, dividida en dos. En la película aparece como si fuera una misma salina cuando en realidad fue filmada en dos locaciones distintas.

 

¿Cuál es la importancia, a nivel narrativo, de esas escenas finales?

El final de la película es impactante por la fuerza dramática y visual de la sal. Es la culminación del recorrido de los protagonistas. Siempre me gustó pensar que después de un viaje por paisajes pampeanos, la película tenía que sorprender en sus últimos minutos con un cambio brusco de paisaje que la lleva a otra dimensión poética. La aparición de las salinas es una sorpresa final para el espectador.

 

Leonardo Sbaraglia y Verónica Paolucci en la localidad de French, partido de Nueve de Julio.
Salinas de Villarino.

 

¿Cuál es el itinerario que tiene por delante el film y qué expectativas te genera su presencia en las salas?

No te olvides de mí ya participó de más de 10 Festivales Internacionales. De Mar del Plata a Goa (India), la película fue recibida con mucha calidez por el público, que se emociona con los personajes y su historia y se sorprende por los paisajes y la recreación de la época. Estamos muy orgullosos de que esto último se haya logrado aprovechando al máximo las locaciones disponibles y gracias al talento de los integrantes del equipo de arte y fotografía. Esperamos que en su futuro en las salas, la película siga siendo bienvenida.

 

 

 

 

Ficha técnica
No te olvides de mí

Guión y Dirección: Fernanda Ramondo
Productora: Amada Films
Producción Ejecutiva: Marcela Avalos / Daniel Gaglianò
Asistente de Dirección: Federico D’Auria
Fotografía y Cámara: Lucio Bonelli
Sonido: Catriel Vildosola
Montaje: Ariel Frajnd
Música Original: Blas Alberti
Directora de Arte: Julieta Dolinsky
Vestuario: Ana Franca Ostrovsky
Maquillaje: Franca Gallo