Museo Casa Sobre el Arroyo

A pesar de haber sido diseñada en el año 1943 por Amancio Williams y Delfina Gálvez Bunge para oficiar de vivienda y estudio del músico y compositor Alberto Williams (padre de Amancio), la estructura de hormigón que se asoma entre las copas de los árboles del predio arbolado de las calles Dean Funes y Quintana, en plena ciudad de Mar del Plata, no remite directamente a un tiempo pasado, sino más bien a un posible futuro. Un futuro optimista como el que imaginaba el Movimiento Moderno, en el que la naturaleza no sea tierra arrasada para edificar construcciones sino en el que éstas se adapten y se integren a su entorno natural. Y es por eso que desarrolló una arquitectura en la que el ojo no se posa en la majestuosidad del edificio, en sus detalles y sus adornos, sino que la belleza se extrae de la convivencia armónica entre la obra y su entorno. En este caso, del equilibrio entre las líneas rectas y el arco que realiza la estructura de la casa sobre el arroyo Las Charcas y las formas naturales de los árboles y del terreno sobre el que se asienta.

Tales preceptos identificados con el Modernismo se encuentran tan bien aplicados y representados en La Casa del Arroyo (popularmente conocida como La Casa del Puente), que esta obra es objeto de estudio en las principales universidades del mundo. Se la considera uno de los veinte ejemplos más destacados de la arquitectura moderna del siglo XX y presenta declaratorias de Interés Patrimonial, Cultural y Natural por parte de la Municipalidad de General Pueyrredón; Monumento Histórico Artístico Nacional y Patrimonio Cultural, Histórico, Arquitectónico y Ambiental de la Provincia de Buenos Aires.

A diferencia de otros movimientos arquitectónicos en los que las construcciones expresan la opulencia del dueño de la propiedad, la capacidad del hombre sobre la tierra o que intentan conducir la mirada hacia la divinidad, el modernismo diseña teniendo en mente la función específica para la que se construirá la obra. En ese sentido, lo que impera es el pragmatismo. El diseño interior de La Casa sobre el Arroyo fue pensado especialmente para las necesidades de su dueño, dividiendo los espacios públicos y privados de la estancia y proporcionando un ambiente adecuado para la composición musical, apelando a cierta austeridad elegante. El aspecto exterior, en cierto sentido,  solo es importante en tanto no perturbe el entorno resaltando un elemento por sobre el otro. Tanto es así que la estructura de hormigón se presenta sin ningún tipo de revestimiento. Un hormigón tratado químicamente no solo para resistir las inclemencias del tiempo sino para presentar ese aspecto que remite a un elemento natural, para dejar que la materia se exprese en toda su dimensión bruta. Los grandes ventanales que rodean el perímetro de la vivienda permiten que exterior ingrese en la estancia, tornando difusa la división entre el parque y la vivienda, al tiempo que permite iluminar naturalmente los ambientes.

Luego de la muerte del padre de Amancio Williams, la casa funcionó como vivienda hasta el año 1968, cuando se reconvirtió en un estudio de radio que fue clausurado por la dictadura militar en 1977. Desde la década del 90, la propiedad transitó un período de abandono, sufriendo actos de vandalismo y saqueos –incluyendo dos incendios- hasta que la Municipalidad de Pueyrredón pudo comprar gran parte del predio en el año 2013. Desde entonces y en distintos períodos, se realizó un trabajo de puesta en valor y recuperación del área arbolada que comprende dos manzanas contiguas, restaurando el cauce del arroyo original, que se encontraba seco y que hoy corre nuevamente bajo la casa.

Actualmente funciona como Museo Casa Sobre el Arroyo y se encuentra abierta al público de Lunes a Sábados de 9 a 13 horas con entrada gratuita.