Monstruo Dios, de Agustina San Martín, obtuvo una Mención Especial del Jurado en la Competencia Oficial de Cortometrajes del Festival de Cannes: “Gracias a BAFilm encontramos la locación que nos gustaba”

La directora Agustina San Martín presentó Monstruo Dios (su tercer
cortometraje) en la edición 2019 del Festival Internacional de Cannes. Con
escenas filmadas en Las Colonias, un barrio ferroviario de origen inglés ubicado en Remedios de Escalada (Municipio de Lanús), el film participó de la Competencia Oficial de Cortometrajes del prestigioso Festival y se llevó una Mención Especial del Jurado.

BAFilm conversó con la directora –que actualmente trabaja en su primer largometraje- sobre la experiencia de filmar esta particular pieza audiovisual de 10 minutos de duración con elementos fantásticos:

¿En qué consiste Monstruo Dios?

Consiste en que Dios es una planta eléctrica. Bueno, y una serie de elementos fantásticos se unen alrededor de esa premisa.

¿Cómo nació la idea que te llevó a filmar el corto?

La idea del corto vino de a partes. Todo empezó con una situación que me
sucedió en el 2017 cuando quería ir al Festival de Mar del Plata pero no tenía plata. Entonces, dos desconocidos darks ofrecieron llevarme. Llegaron en un auto noventoso medio rotoso y tenían cabezas de muñecas en el espejo retrovisor. Durante todo el viaje me mostraron álbumes de música fantásticos. Ahí apareció la imagen fundamental: una adolescente dark en un auto de noche, un espejo retrovisor y una canción de La Femme. Con esa imagen empecé a bocetar el guión. Desde pequeña soy bastante fanática del cine de terror, lo perturbador y lo místico. Entonces, para mí, empezar a unificar esos elementos fue casi natural. Tenía ya el pueblo, y quería filmar la planta eléctrica que allí estaba. Decidí filmarla como si fuese el castillo de Drácula. Así, de a poco, fueron sumándose elementos.

¿Qué encontraste en las locaciones de Lanús que te decidió a filmar allí?

Filmamos en Las Colonias. Es un lugar alucinante. Buscaba lugares con casas idénticas entre sí. La cosa tan particular del barrio cervecero de Las Colonias, ese concreto, casi medieval, pero al mismo tiempo industrial, me parecía fantástico.

¿Cómo describirías la experiencia de rodaje?

Hermoso y dolorosamente difícil, como toda producción independiente.

¿En qué consistió la asistencia que recibieron de parte de BAFilm y del
Municipio de Lanús para filmar esas escenas?

Gracias a BAFilm encontramos la locación que nos gustaba, a través de su
catálogo. Luego BAFilm nos facilitó el vínculo y el trabajo con el Municipio de Lanús: permisos de vía pública, cortes de calle, tránsito, una base, servicios de catering, traslados y servicios usando proveedores locales. Todo esto fue posible gracias a ese vínculo que BAFilm nos inició con el Municipio.