Lantéc Chaná: entrevista a Marina Zeising. Lo indígena y el Delta, un binomio inexplorado

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En su película documental Lantéc Chaná, que se estrenó este jueves 3 de agosto en el Cine Gaumont y tendrá fechas en el La Plata Cine Municipal Select (27 de agosto), en el Paraná Cine Rex (31 de agosto), y se continuará proyectando en distintos espacios CINEAR, la directora Marina Zeising recorre los márgenes del río Paraná tras los rastros de la cultura Chaná a partir de Blas Jaime, el último parlante de la lengua de la etnia. Borrando los límites establecidos por la geografía moderna, el film aborda el Litoral y varios sectores de la Provincia de Buenos Aires de una manera poco habitual: posando la mirada sobre las culturas pre hispánicas que los habitaron.

En la siguiente entrevista, Marina nos cuenta sobre la experiencia de rodar un film que muestra que es posible resignificar el paisaje que habitamos a partir de culturas que desconocemos.

 

Marina Zeising.

¿Cómo te pusiste en contacto con la historia de Blas Jaime por primera vez y en qué momento decidiste que querías plasmarla en un film?

En el año 2011 di con su historia en Internet a través de un artículo de diario que escribió Tirso Fiorotto, un periodista de Paraná que relevó las frases y expresiones que Blas Jaime decía conocer como último parlante de una lengua. Eso me despertó un profundo interés por lo particular y decidí contactarlo para ir a conocerlo. Cuando viajé a Paraná, sin saber qué me iba a encontrar, descubrí que Blas Jaime escondía un tesoro muy valioso y que era una persona con una historia lo suficientemente rica, interesante y fuerte como para realizar un documental. Y ahí arranqué, sin saber si iría a tener forma concreta o no. El tiempo y los hechos que se iban sucediendo me demostraron que la historia de Blas Jaime necesitaba un documental que lo registre.

¿Cómo describirías la etnia Chaná y su cultura a quienes nunca oyeron hablar de ella?

Era una etnia nómade del Litoral (tanto banda argentina como uruguaya) que  principalmente transitaba por las franjas del río Paraná, desde Buenos Aires hasta Brasil. Vivían principalmente de la pesca, la caza y, en menor grado, de la agricultura y la ganadería. Tenían su propias reglas, pero convivían con otros pueblos. No bailaban ni cantaban ni se dejaban emocionar. Estaban siempre alertas a no ser atacados y tenían a los loros como una deidad que los protegía de los malos espíritus. Las mujeres se ocupaban de crear vasijas que ellos llamaban “netelas”. Usaban troncos que quemaban de un lado para profundizar su cavidad y usarlos de canoas, y por eso los llamaban “canoeros”. Nunca le extraían a la tierra más de lo que necesitaban para vivir. A los niños, cuando nacían, no les ponían un nombre enseguida. Los dejaban crecer y, de acuerdo a su temperamento, les ponían un nombre en relación con la naturaleza. Hay estudios de antropólogos y arqueólogos de la Universidad de La Plata que se especializan en la exploración de cerritos de la región (asentamientos elevados donde los Chanás dejaban sus elementos) y que, junto a los relatos de Blas Jaime, dan cuenta de todo esto.

Blas Jaime, el último parlante de la lengua Chaná.

En particular, ¿cuáles fueron los lugares a los que fuiste a filmar?

Filmé en Buenos Aires (Provincia y Ciudad), en Entre Ríos y en Uruguay. En Baradero, Provincia de Buenos Aires, hace unos años se descubrió que hubo un cementerio Chaná que hoy es patrimonio de la ciudad. También filmé en la Universidad de La Plata a los arqueólogos y antropólogos Mariano Bonomo y Violeta di Prado, que se especializan en el tema junto a otros científicos, y en Tecnópolis, donde Blas Jaime y el lingüista Pedro Viegas Barros presentaron el primer Diccionario de la Historia de la Lengua y Cultura Chaná, que realizaron juntos. Luego, introduje un personaje de ficción que hace de alter ego mío: una investigadora que va en busca de la reconstrucción de una lengua y cultura, y que reflexiona sobre ello (en realidad es mi propia voz). Quien interpreta esto es la actriz Ana Kogan, con quien filmamos en la Tercera Sección del Delta, donde está el Rio Chaná, pues quería tener una rigurosidad geográfica de ese río que se ve en las imágenes con las que comienza la película.

Verónica Noya en el cementerio de la localidad de Baradero.

¿Cuál fue el criterio para elegir esos sitios en particular?

Mi objetivo era ir en busca de lugares donde hubiera vestigios de que allí habían vivido los Chanás. Investigando, di con los lugares mas emblemáticos, ya que hay una treintena de cerritos.  Tuve que condensar información y apunté a los lugares donde la exploración está concluida, pero esto no terminó: los científicos siguen trabajando y descubriendo nuevos elementos que nos explican cada vez más nuestro pasado.

¿Qué conexión dirías que existe entre las zonas recorridas a partir de la investigación que realizaron y de la cultura Chaná?

No me imponía filmar con el paradigma actual de los limites geográficos vigentes sino el registro de la etnia según el mapa de aquel momento, donde los límites muchas veces eran dados por la geografía misma que delimitaba una población de otra. En este caso, el río Paraná ante todo. Me crucé a Uruguay, a la zona de Dolores, más precisamente en Villa Soriano, donde también había asentamientos Chanás. Con esto podemos evidenciar que se asentaban en las márgenes del río Paraná y sus afluentes, partiendo desde Buenos Aires hacia el norte o a la inversa. Pero lo que me llevaba y me traía filmando era el río Paraná, como en su momento lo hacían los Chanás en sus canoas. De hecho, fue mi placer por el Delta lo que me condujo a descubrir a Blas Jaime.

Museo de La Plata.

Tenías experiencia filmando en el Delta ¿Cómo describirías esa parte del proceso de rodaje?

Justamente, fue la geografía lo que me impulsó a realizar el documental, sumado a mi interés por la cuestión indígena.  Había filmado anteriormente tres producciones en el Delta, dirigidas por otros directores: La León, de Santiago Otheguy; un capítulo de una serie de TV para el Canal europeo Arté, dirigido por Gonzalo Arijón; y finalmente Montenegro, de Jorge Gaggero. Luego de esas tres experiencias, quise hacer mi propia experiencia fílmica en la región, ya no solo como productora sino como directora. Así fue como, investigando, llegué a Blas Jaime, quien sintetizó esos dos intereses –por la geografía y por la cultura indígena- en un personaje que además contenía un abanico enorme de aristas a explorar.

Ana Kogan en el Delta, Tigre.

¿Cuáles dirías que son los rastros más significativos que permanecen –si es que permanecen- de dicha cultura en el paisaje social y geográfico del territorio?

Habitualmente el Delta lo vivimos como recreación turística, pero siempre me pregunté qué historias escondía. Y me encontré con muchísimas. Pero veía que lo indígena y el Delta era un binomio no explorado. Lo más lejano en la historia se cuenta  a través de la casa de Sarmiento que hay en el Tigre. Pero me interesaba ir más allá de esa historia oficial y bucear en lo prehispánico, para desarmar la idea de que nuestra historia solo tiene 200 años. Lo indígena es algo que se enseña como muy lejano, cuando en realidad vive a nuestro alrededor y emerge de la tierra a través de elementos que se van encontrando como punta de flechas, cabezas de loros, restos de campanas posiblemente funerarias con restos óseos y otros objetos. Todo eso se esta encontrando aquí y ahora y aunque hable de nuestro pasado lejano, de nuestros ancestros latinoamericanos y sus culturas, nos constituye también como identidad nacional.  Muchas personas comenzaron a reconocerse Chaná a partir de la aparición pública de Blas Jaime. Está claro que lo indígena no es algo lejano en la historia sino que vive entre nosotros hoy.

Puente Brazo Largo, Zárate.

 

 

Ficha técnica
Lántec Chaná

Guion y dirección: Marina Zeising
Cámara: Santiago Salvini, Marina Zeising
Sonido: Santiago Pafundi, Heber Schaff
Asistente de producción: Josefina Recchia
Montaje: Alejandro Maly, Marina Zeising
Música: Lucas Giménez
Intervención actoral: Ana Kogan
Voz en off Dámaso Larrañaga: Jorge Booth
Voz en off reflexiones: Marina Zeising
Productor asociado: Nicolás Cobasky