José Campusano en 360: “En ciertos estratos la oscuridad es norma y echar un poco de luz es siempre oportuno”

Luego de su último largometraje, El Sacrificio de Nehuén Puyelli, filmada en la Patagonia Argentina, José Campusano vuelve a abordar el conurbano bonaerense con una nueva perspectiva. Para los primeros meses del 2018, el público podrá sumergirse en La Secta del Gatillo, cuatro episodios basados en la novela de Ricardo Ragendorfer en torno a la policía bonaerense, y para hacerlo deberá ponerse un casco de realidad virtual, un celular con giróscopo, sostener una tablet o ingresar a un cine Fulldome. Es que el director que se ganó la etiqueta –de la cual no reniega en absoluto– de “cineasta del conurbano”, se decidió a filmar ficción en 360 grados.

Director: José Campusano
Director: José Campusano

Con él conversamos sobre este proyecto que permitirá al ¿espectador? una experiencia narrativa de tipo inmersivo en el submundo de la policía bonaerense.

-Más allá de ser el lugar donde naciste y creciste, ¿qué es para vos el conurbano bonaerense y sus personajes? ¿Qué diferencia encontrás con lo que podrían ser personajes de la capital?

Más que resaltar las diferencias entre personajes del conurbano y de la Capital Federal –que sí las hay y en grado sumo– destacaría entre los sectores llamados periféricos y las capitales del mundo. Felizmente, en los últimos años venimos filmando en sectores periféricos tanto de nuestro país como de Bolivia,  Brasil, México,  EEUU y próximamente Chile, lo cual me permite ratificar la diferencia. Te diría que, a mi juicio, históricamente las capitales del mundo tienden a concentrar tanto a los centros de estudio como a las formas de financiamiento de los diferentes recursos para registrar los procesos de los pueblos, llámense estos fotografía, cine, escultura, música, pintura, crónicas periodísticas o investigaciones históricas. Se puede deducir, entonces, que las periferias son mucho más vastas en población y en matices que las capitales, pero que la descripción de las mismas ha sido asumida casi invariablemente y secularmente por forasteros. Cinebruto se planteó desde el inicio como un proyecto audiovisual que construye desde el diálogo y no desde la hipótesis, anteponiendo ante todo las miradas y la fuerza del imaginario colectivo local, con  actores ignotos o con no-actores.

Rodaje “La secta del gatillo”. Fuente: www.instagram.com/sectadelgatillo
Rodaje “La secta del gatillo”. Fuente: www.instagram.com/sectadelgatillo

El Sacrificio de Nehuén Puyelli se rodó en la Patagonia. ¿Qué diferencias o contrastes destacarías con la experiencia de rodar en la Provincia de Buenos Aires?

Filmando El Sacrificio de Nehuen Puyelli en Bariloche descubrí que aún en los barrios más violentos se puede filmar con menos riesgo de fricción con delictivos locales que en Buenos Aires. Las zonas más hostiles para nosotros han sido, hasta el momento, los barrios de Palermo y Puerto Madero (filmando Placer y martirio). El vecino de Bariloche nos ha resultado absolutamente colaborativo y amable.

-¿Cuándo tuviste contacto por primera vez con la novela (La Secta del Gatillo) de Ragendorfer?

Descubrí la obra de Ricardo y lo conocí personalmente casi en el mismo momento, a principios de 2016. Me impactó su conocimiento del área policial y delictiva y su estilo depurado y directo en la escritura. A él, por su lado, le había encantado la estética de Fantasmas de la Ruta.

Rodaje “La secta del gatillo”. Fuente: www.instagram.com/sectadelgatillo
Rodaje “La secta del gatillo”. Fuente: www.instagram.com/sectadelgatillo

-¿Cómo y cuándo surgió el impulso de filmar un film basado en esa novela? ¿Qué te significa a vos ese mundo que enmarca a la historia?

Todo el proceso fue bastante simultáneo y estimulante. Martiniano Caballieri es un amigo y compañero del Cluster Audiovisual de la Provincia de Buenos Aires y con él veníamos participando juntos en muchos proyectos. Él a su vez era socio de Gonzalo Sierra en la productora Ño Ño, quien había trabajado con Ricardo Ragendorfer realizando entrevistas periodísticas. En la primera charla que tuvimos entre los cuatro se estableció el proyecto. Además, La Secta del Gatillo  es una constructiva crítica social y en ese aspecto se enmarca perfectamente en la totalidad de las películas de Cinebruto. El universo de La Secta del Gatillo es tan cercano para mí como el de Vikingo u otros films. En ciertos estratos la oscuridad es norma, y creo que echar allí un poco de luz es siempre oportuno.

-¿Qué surgió primero, el impulso de filmar en 360 o la idea de filmar La Secta del Gatillo?

Los factores que han fluido en favor de La Secta del Gatillo surgieron casi por combustión espontánea, pero la intención del registro en 360 es previa. Lo que me impulsó a mí a acercarme a esta tecnología es el deleite del proceso crítico que me obliga a descubrir una nueva gramática narrativa en un área audiovisual aún virgen en la que nada está dicho.

Rodaje “La secta del gatillo”. Fuente: www.instagram.com/sectadelgatillo
Rodaje “La secta del gatillo”. Fuente: www.instagram.com/sectadelgatillo

-¿Qué significa la experiencia inmersiva? ¿Desde qué lugar vive la película el espectador?

El tema, justamente, es que más que de espectador debemos hablar de explorador. No existe una máquina del tiempo que te posibilite vislumbrar el tono de una piel de alguien que ya no existe y que habitó un determinado entorno que ya ha sido modificado, pero la instancia intermedia entre no verlo y estar hoy aquí bien puede ser el registro en 360. Si el otro cine, al cual amo profundamente, te permite recorrer los bordes del encuadre, el registro 360 te lleva a explorar los confines.

-Por lo general, uno asocia formatos como el 3D o la realidad virtual con el entretenimiento o el cine más comercial. ¿Hay una intención narrativa detrás de la decisión de filmar La Secta del Gatillo de esta manera?

Si bien la herramienta es la misma (la realidad virtual o el formato 360), me parece ciertamente espantoso que solo se tienda a usar en función de la estimulación más burda y pasatista. En La Secta del Gatillo la intención es fuertemente narrativa. El nuevo medio puede generar nuevas emociones y afectar en forma diferente la conciencia y la memoria.

Rodaje “La secta del gatillo”. Fuente: www.instagram.com/sectadelgatillo
Rodaje “La secta del gatillo”. Fuente: www.instagram.com/sectadelgatillo

-¿Cuáles son los desafíos técnicos y en especial narrativos a los que se enfrentan a la hora de pensar cómo contar una historia en este formato?

El equipo técnico debe desaparecer en el momento del rodaje y todo soporte de la cámara debe ser disimulado o borrado posteriormente. En el rodaje de Brooklyn Experience, el largometraje en 360 que rodamos en Nueva York, descubrimos ocho maneras de sostener o mover la cámara, todas sumamente efectivas. El mayor desafío consiste en componer puestas en escena que cautiven y que no generen rechazo o aburrimiento. En mi experiencia, los tiempos y los picos dramáticos son de una naturaleza más sutil. Al no haber progresión de planos, se puntualiza como en la vida misma. Lo antropológico es un imán muy fuerte en el registro 360.

-¿Qué referencias tienen de otras experiencias similares?

Gracias a La Secta del Gatillo, días antes del rodaje en Nueva York estuvimos en el festival SXSW de Texas como conferencistas. No encontramos ningún producto de ficción en este formato. Había documentales, pornografía, animación, capacitaciones técnicas y comerciales, pero no ficciones.

Rodaje “La secta del gatillo”. Fuente: www.instagram.com/sectadelgatillo
Rodaje “La secta del gatillo”. Fuente: www.instagram.com/sectadelgatillo