Entrevista con Francisco Bouzas, director de La cuarta dimensión

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La cuarta dimensión, el primer largometraje de Francisco Bouzas como director, tiene su estreno mundial en el (20) Bafici como parte de la Competencia Oficial Latinoamericana. Filmada en Ciudad Oculta (CABA), Ituzaingó, Lanús y La Guardia (Bolivia), la película sigue al joven César, fundador y alma de la murga “Los Locos no se ocultan”, en su viaje de regreso a su tierra natal y su deseo de continuar con su pasión por la murga porteña en La Guardia, Bolivia. BAFilm conversó con Bouzas sobre la experiencia de rodaje y su motivación para encarar el proyecto que se transformó en su primera película.

La cuarta dimensión

-¿Cómo tomaste contacto por primera vez con la murga “Los Locos no se Ocultan” y con César?

Conocí a “Los locos no se ocultan” en el 2012. En ese momento la murga estaba en pleno proceso de formación de la mano de un puñado de adolescentes de Ciudad Oculta.  Y comencé a desarrollar un cortometraje llamado Los locos no se ocultan, que luego filmé en el 2014 con ayuda de un subsidio del INCAA. El corto abordaba las distintas etapas que debía atravesar este grupo de adolescentes para poder transformarse en una murga. César, que estuvo desde el primer momento en ese grupo de jóvenes, fue uno de los protagonistas de ese corto.

La cuarta dimensión

-¿Qué te llevó a realizar un film sobre él y su deseo de armar una murga porteña en su tierra natal?

Con César hemos sido grandes amigos a lo largo de todos estos años. En algún momento decidí que aquello que de alguna manera había formado el corto, tenía potencial para ser una película.  Pero quería, esta vez, trabajar sobre la figura de un personaje central y no sobre un relato coral. Y me convencí de que César era ese protagonista. El motivo de mi decisión es amplio, pero principalmente se puede resumir en dos puntos: en primer lugar, mi gran relación con él y nuestro nivel de entendimiento que ha llegado a lugares etéreos; en segundo lugar, su ímpetu creativo. César es de esas personas que no pueden parar, tiene una necesidad innata de expresarse y, de alguna manera misteriosa, logra canalizar esa necesidad en la música y en la murga. Pero una vez, cuando estábamos listos para comenzar el rodaje de la película, César, que se encontraba en Bolivia visitando a la familia, no volvió. Entonces comenzó otro proceso que era re-plantear la película en base al ímpetu creativo de César pero en un entorno tan ajeno como familiar, ya que si bien se encontraba en su pueblo natal, su identidad cultural estaba muy arraigada en Buenos Aires. A los pocos meses comenzó a aparecer la idea quijotesca de armar una murga porteña allá y el camino de la película se aclaró instantáneamente.

La cuarta dimensión

-Teniendo en cuenta que el barrio de cada murga suele ser parte de su identidad, carta de presentación y bandera,  ¿cuán relevante fue para vos el registro del entorno de los personajes en La cuarta dimensión?

Yo suelo tener una relación visual con el espacio que a veces opaca todo lo demás y, en ese sentido, el barrio de Ciudad Oculta o el pueblo de La Guardia fueron entornos sumamente enriquecedores para construir los ambientes donde se desarrolla la película. La cuarta dimensión está construida sobre la división espacial y temporal que atraviesa César mientras se encuentra en este exilio particular, por lo cual era muy importante poder abordar los dos espacios de forma contundente y remarcar esta distancia. Afortunadamente, tanto La Guardia como Ciudad Oculta tienen geografías muy particulares y eso contribuyó mucho en el trabajo sobre esos espacios.

Francisco Bouzas, director del filme. PH: Luciano Salerno
Francisco Bouzas, director del filme. PH: Luciano Salerno

-En particular, ¿qué locaciones utilizaron en Ituzaingó y Lanús?

La dinámica era, básicamente, subir al micro de la murga durante las noches de carnaval y filmar, arriba y abajo del micro. Por lo cual la ubicación se vuelve borrosa. En Ituzaingó filmamos en el corso de la murga “Los que quedamos” (creo que se realiza en la plaza Alvear). Y en Lanús, filmamos en un corso en Villa Diamante, al margen de la ribera. Todos los momentos en los que se ve la presentación de la murga “Los locos no se ocultan” en la película, ocurren en esos espacios.

Francisco Bouzas, director del filme. PH: Luciano Salerno
Francisco Bouzas, director del filme. PH: Luciano Salerno

-¿Cuán distinta es la forma en la que se vive el carnaval en Buenos Aires y en Bolivia?

Todavía no estoy del todo seguro. Al principio pensaba que era diametralmente opuesta, luego fui más conciliador. Hay algo que los une que es el ingrediente latinoamericano. De alguna manera, a veces más forzadamente que otras, hace que las experiencias que suceden en el continente deban dialogar. Entonces es sencillo encontrar similitudes y diferencias. Algo que une al carnaval en la región es el hecho de ser en esencia una expresión de la cultura popular. Quisiera traer una idea para explicar aún más esto, que consiste en pensar la cultura popular como aquello que el pueblo sabe sin que nadie se lo haya enseñado. Luego las diferencias son muchas, desde las cuestiones más concretamente simbólicas a la fuerte impronta religiosa que hay en Bolivia y que acá sucede en menor medida. También hay diferencias históricas: la tradición del carnaval boliviano parecería estar arraigado en raíces culturales mucho más antiguas que las del carnaval porteño. Personalmente estoy más interesado en los puntos en común y los lugares de encuentro y creo que La cuarta dimensión tiene una lógica que, si bien es fragmentaria, también es conciliadora.

 

Ficha técnica
La cuarta dimensión

Argentina/Bolivia, 2018

Director y productor: Francisco Bouzas
Edición: Jimena García Molt
Producción ejecutiva: María Laura Buslemen
Asistente de dirección: Luciano Salerno
Director de fotografía: Francisco Bouzas
Sonido: Hernán Higa
Música: Juan Ibarlucía
Guión: Francisco Bouzas
Intérprete: César Languidey
Compañía Productora: NNMCine