Entrevista con Raúl Perrone: “No puedo pensar una película sin hacerla en Ituzaingó”

25 años después de Labios de Churrasco, el primer largometraje de Raúl Perrone que se proyectó en un cine porteño y que, junto a otras crónicas urbanas de la década del 90 como Rapado (Rejtman, 1992), Pizza, Birra, Faso (Stagnaro/Caetano, 1997) o Mundo Grúa (Trapero, 1999), constituye una piedra fundacional para lo que por entonces se denominó Nuevo Cine Argentino, el director oriundo de Ituzaingó continúa filmando en las calles y los edificios de su barrio. BAFilm conversó con él sobre la experiencia de rodar su más reciente largometraje, ITUZAINGO V3RIT4, estrenado en el marco de la Competencia Oficial Argentina del 21 BAFICI.

-¿Cómo describirías ITUZAINGO V3RIT4?

La verdad es que no sé hablar de mis películas, no me es fácil contarlas. Al no tener un argumento ortodoxo, es muy telegráfico lo que puedo llegar a decir. ITUZAINGO V3RIT4 tiene un poco de todo. Creo que es una gran crítica a muchas cosas: al mundo del cine, al mundo del teatro, a los actores, a las actrices, a los productores, a la falsedad, a los críticos y a la modernidad, con los celularesque te mantieneninformado y desinformado al mismo tiempo. Pero a su vez es un gran homenaje. De alguna manera es como una sátira, una comedia ácida.

-¿Cómo se originó la idea de filmar ese mundo y por qué decidiste elegir ese tono y esa estética para hacerlo?

La idea se originó, como en casi en todas mis películas, con las ganas de filmar. Estaba viniendo a mi taller de cine el Negro Prone, que es uno de los protagonistas de Labios de Churrasco, Graciadió, 5 pal’ peso y Ocho años después. Hacía muchos años que no filmábamos juntos y me gustó mucho la idea de pensarlo como la vuelta deProne a mis películas, así que lo hice hacer de sí mismo. Y ahí un poco empezó a originarse esta película donde yo trataba de divertirme y hablar un poco de la crítica y de todas esas cosas que pasan en el ambiente, como cuando te encontrás con un actor que no ves hace mucho y te dice que labura en un montón de cosas y en realidad no hace nada. Me burlo inclusive de mí mismo, es un homenaje a todo eso. En cuanto al tono, lo voy eligiendo. Al hacer muchas películas, me voy turnando. A veces los personajes no hablan nada, a veces elijo un tono más poético, hablando de cosas mucho más serias, y ahora volví al tono de mis primeras películas que es el tono de la realidad. Eso es algo que también me gusta y me obsesiona. Quería volver un poco a la palabra, pero volver de una manera que uno se sienta identificado, que no se sienta forzado. Quizás la próxima tenga otro tono, porque voy cambiando. Me gustó mucho también hacerla en blanco y negro contrastado porque hay mucha noche en la película.

-En anteriores películas tuyas, el mundo del oeste del conurbano tiene una presencia que funciona casi como un personaje en sí mismo. En ITUZAINGO V3RIT4, en cambio, se muestra un mundo que parece no pertenecer al barrio. ¿Por qué decidiste, no obstante, ambientarlo allí?

Lo que pasa es que no puedo pensar una película sin hacerla en Ituzaingó. Todas mis películas transcurren acá, o el 99.9 % de ellas. Pero lo que no mostré mucho ha sido el centro de la ciudad. Y esta película está ambientada en el centro. Me gustaba mucho la idea de filmar esa confitería justo al lado del cine que tiene mesas en la calle y me hacía acordar mucho a La Dolce Vita, y poder hacer esas fiestas de noche en casas grandes. No me preocupaba mucho que el barrio no se vea porque sigue siendo Ituzaingó, sigue siendo mi lugar. Aunque filme películas como Favula, que transcurren en un bosque imaginario pero que igual es en Ituzaingó. Yo sé que el espíritu está ahí.

-¿Cómo es el proceso de selección de locaciones en un lugar que conocés tanto y en el cual filmaste tantas películas?

Para mí es siempre algo excitante, porque he filmado muchas películas en Ituzaingó pero tenés que ser un gran seguidor para darte cuenta si filmé en los mismos lugares. Hay gente que logra descubrirlo y hay gente que no. Un mismo lugar, dependiendo de dónde ponés la cámara, siempre se va a ver distinto. Nunca es igual de una película a la otra. En ese bar he filmado otras películas, y no sé si la gente se va a dar cuenta. Tampoco me interesa mucho eso. Por esas calles también caminaban los P3nd3jo5. Es un micro mundo en el cual yo suelo moverme, y está en todas mis películas. Pero siempre también trato de descubrir algo nuevo. Eso te lo da el encuadre, la puesta de cámara, lo que estás contando.

-Si tuvieses que destacar las características que ofrece Ituzaingó en tanto set de filmación a alguien que no es oriundo de allí, ¿Qué le dirías?

Yo no podría destacar las características de Ituzaingó. Si alguien me preguntara sobre estas locaciones, le diría que mire mis películas. Creo que podría elegir las locaciones a través de ellas. De otra manera, no sabría cómo hacerlo.

En el cine argentino independiente de los 90’s se podían ver películas que llevaban a la pantalla escenarios y personajes urbanos que uno no estaba acostumbrado a ver en el cine. Hoy, en cambio, no es raro que alguien asocie el cine argentino independiente con paisajes rurales, con el tigre o con pequeños pueblos. ¿Por qué crees que se da esto?

Te voy a dar una respuesta mucho más corta que la pregunta: no tengo la menor idea.