Entrevista con Mauricio Sallesses, director de El escultor de los kilómetros: “La ruta es un punto central en el paisaje de los kilómetros”

La opera prima de Mauricio Sallesses, que tiene su Premiere Mundial en la sección Artistas en Acción del 21 BAFICI, es un documental sobre la vida y obra de Jorge Moyano, un escultor de neumáticos que trabaja al costado de la ruta 3 en la zona que los vecinos llaman “los kilómetros”. BAFilm conversó con el director sobre el estreno de su primera película y la experiencia de rodaje de este documental filmado en la localidad de Virrey del Pino, Tucumán y Buenos Aires.

¿Cómo conociste a Jorge Moyano?

Un día, yendo por la ruta 3, me sorprendió ver una jirafa de tamaño natural al costado y me detuve a ver qué era. Ahí encontré otras esculturas, macetas y sillones y descubrí que se trataba del puesto de Jorge. En ese momento no pensaba que íbamos a terminar haciendo una película, simplemente me llamó mucho la atención y después de conversar cinco minutos él me dio un papelito con su teléfono.

¿Qué fue lo que te llevó a realizar una película sobre él y su trabajo?

Después de un tiempo largo de haberlo conocido, tuve la necesidad de pensar en algún proyecto porque estaba haciendo un taller de cine documental, y él fue lo primero que me vino a la mente. Y como me había guardado el papelito que me dio cuando conversamos al costado de la ruta, lo llamé. Fui a su casa y tuvimos una primera charla, aunque en ese momento pensaba que lo que iba a encarar era una especie de trabajo práctico. Pero en la medida en que lo iba conociendo personalmente e iba conociendo su historia me di cuenta que tenía muchísimo material y que todo era muy interesante. Así surgió la idea de hacer un documental.

¿Por qué decidiste utilizar el lenguaje documental para tu Ópera prima?

El género documental era algo que me llamaba mucho la atención. Me gustaba la posibilidad de un registro más real, no ficcional, sobre todo en relación con las actuaciones. Yo había hecho algunos talleres en los que había hecho cortometrajes de ficción, pero unos años después me interesé mucho más en la posibilidad de hacer un documental, y conocerlo a Jorge llevó a que me decida. Por otra parte estaba haciendo un taller con Ulises Rossell, a quien yo admiraba en particular por una película que hizo llamada Bonanza (2001), que me cambió la forma de entender a los documentales. Esa película me hizo entender que un documental no tenía por qué ser algo tan estructurado y meramente informativo, con entrevistas a personajes, sino que en él podía desarrollarse una historia. Y en el marco de ese taller comencé a filmar a Jorge Moyano. El propio Ulises se interesó en producirlo y que hoy estemos presentándolo en el BAFICI tiene mucho que ver con ese empuje inicial que él me dio.

En el film se presenta no solamente al artista y su obra, sino también el mundo en el cual se mueve. ¿Qué relación crees que existe entre estos tres elementos en el caso de Jorge?

En un primer momento, cuando conocí la obra de Jorge al costado de la ruta me llamó la atención como a cualquier persona le puede llamar la atención un trabajo hecho con un material poco común como los neumáticos. Pero a medida que lo fui conociendo me di cuenta que había en él algo más que alguien que trabaja con un material que tiene a mano. Tiene que ver con una cualidad que él tiene y que yo admiro que es la de transformar las adversidades que se le presentan en la vida en oportunidades. Él comienza a hacer las esculturas por necesidad luego de quedarse sin trabajo, y porque ya conocía el material de haber trabajado en fábricas de neumáticos. Entonces empieza a hacer objetos para tratar de venderlos y subsistir con eso. Pero con el tiempo eso se resignificó, porque lo que hace él es transformar algo que es dañino para la salud y el medio ambiente en algo positivo. Y él hace lo mismo en otros aspectos de su vida y con su propia historia, y eso se ve en la película. Cuando vi esa relación que él tiene con la transformación y cómo eso se reflejaba en su relación con los neumáticos, que es algo que pasa de ser basura contaminante a ser un objeto que la gente admira, al que le saca fotos o que incluso compra, entendí que eso era lo que estaba en juego en toda la historia.

¿Cuáles fueron las locaciones en Virrey del Pino en las que filmaste?

En Virrey del Pino filmamos en el kilómetro 35, en el barrio Los Álamos, que es donde vive Moyano. También estuvimos en un parque fotográfico que está en el kilómetro 32 y exhibe varias de sus esculturas. Además hay una parte importante que se filmó en Tucumán, en el pueblo de donde él es oriundo, y hay varias escenas en el Hospital Militar de Ciudad de Buenos Aires. Pero si tuviera que destacar una locación sería la ruta, ese punto al costado de la ruta en el kilómetro 35, el lugar donde Jorge durante mucho tiempo tuvo un puesto que a veces lo obligaba a pasar la noche entera para cuidar las cosas que tenía ahí.

¿Cómo fue la experiencia de rodaje en Virrey del Pino?

Cuando comenzamos con el proyecto yo vivía en González Catán, así que era un vecino de los kilómetros. Yo vivía en el kilómetro 32 y Jorge en el kilómetro 35. Si bien no soy oriundo de ahí, siempre me había llamado la atención la idiosincrasia del lugar. Cuando por primera vez escuché que se referían a estos barrios al costado de la ruta 3 como “los kilómetros” fue un impacto, me llamó mucho la atención. Pero, además, me impactó el estilo de vida. Los habitantes se caracterizan por ser gente de laburo, gente a la que todo le cuesta mucho, y noté cierta rudeza en su modo de subsistir y las cosas que van surgiendo en ese proceso. La ruta es muy importantecomo medio de conexión de estos barrios con las zonas más centrales. Pero, además, la ruta es un punto central en el paisaje de los kilómetros. Cuando me mudé ahí siempre estaba mirando y buscando historias porque siempre tuve la convicción de que quería filmar algo que cuente la manera de moverse y de vivir que hay ahí, y la geografía de los kilómetros. Cuando finalmente se dio me lo tomé como algo muy natural.

¿Qué recorrido te gustaría que tenga el film luego de su presentación en el 21 BAFICI?

La película tuvo el apoyo del INCAA a través de un subsidio, por lo tanto parte del recorrido que está realizando tiene que ver con eso. Ojalá que además de presentarse en el BAFICI pueda estrenarse en alguna sala. Soy consciente de que el género documental no es un género taquillero o de público masivo sino que son películas que suelen presentarse en centros culturales o en el Gaumont. Pero, al margen de eso, aspiro a que la película pueda presentarse en otros festivales a nivel internacional. Y una vez hecho ese recorrido me gustaría poder mostrarla en lugares como La Matanza, o en algún lugar de los kilómetros, en Virrey del Pino, y en el pueblo de Jorge en Tucumán. Que pueda llegar a todos aquellos lugares en los que haya interesados en conocer la historia de un personaje particular que por lo general no tiene mucho lugar dentro de la cultura y del arte. Espero que la película ayude a dar a conocer la obra de Jorge y que le abra algunas puertas, que ayude a que tenga el reconocimiento que a él le gustaría tener.