Entrevista con Ariel Winograd, director de El Robo del Siglo “Si esto no hubiera sucedido, la película sería completamente inverosímil”

El robo a la sucursal de Acassuso del Banco Río en enero de 2006 fue, por sus singulares características, uno de los hechos policiales más resonantes de la historia argentina. El episodio caló hondo en el imaginario popular y despertó debates y comentarios apasionados tanto por sus resultados como por sus detalles cinematográficos: los asaltantes simularon una toma de rehenes durante varias horas para desviar la atención mientras ingresaban a la bóveda. Luego de abrir varias cajas de seguridad, escaparon con el botín por los desagües utilizando gomones y dejando detrás una frase para los sorprendidos policías: “En barrio de ricachones, sin armas ni rencores. Es solo plata, no amores”.

Catorce años después, en enero de 2020, se estrenará El Robo del Siglo, una biopic sobre el famoso asalto dirigida por Ariel Winograd y protagonizada por Diego Peretti y Guillermo Francella, interpretando –respectivamente- a Federico Araujo y Mario Vitette, dos de los integrantes de la banda. Conversamos con el director sobre el origen del proyecto, la experiencia de rodar en la Unidad Penitenciaria 48 de San Martín con asistencia BAFilm y el vínculo de uno de los protagonistas del hecho con la película:

¿Cómo se originó el proyecto de rodar un film sobre el famoso robo al Banco Río de Acassuso y qué fue, en particular, lo que te decidió a querer dirigir la película?

La idea de rodar la película nace hace muchos años de la mano de Alex Zito, Juan Pablo García y Pola Zito, que son productores de la película. Ellos estuvieron trabajándola durante mucho tiempo. Nosotros somos amigos y nos conocemos hace muchos años así que, un día, básicamente me llamaron y me propusieron hacerla. Una vez que hube leído el libro (Sin armas ni rencores. La historia del robo del siglo), me pareció muy atractiva la idea de contar esta historia que tiene mucho conocimiento popular y que está dentro de la historia de la Argentina. Me parecía que podía aportar mi visión y que, como realizador, podía ponerle mi granito de arena a la historia. Pero, por sobre todas las cosas, lo que más me interesó fue el desafío enorme de filmar este robo tan emblemático.

El robo del siglo

A tu entender, ¿cuáles son los elementos clave de la historia que hicieron que el caso despertara tanto interés e, incluso, simpatía en los argentinos?

La verdad es que si uno lee Sin armas ni rencores, el libro ya te lo dice todo, porque hay una cuestión que -si bien no la llamaría robinhoodesca, porque ellos no son Robin Hood- diría que es de picardía argentina. Y eso que tiene el robo lo hace emblemático, además del contexto, el año y la época en la que tuvo lugar. Con esto, obviamente, no estoy ni avalando ni poniéndome en el lugar de decir que está bien lo que hicieron porque no es así, pero tuvo pequeños detalles y pequeñas situaciones que lo hicieron emblemático: desde la manera en la que se escaparon, la decisión de que no haya ningún herido o la forma tan artesanal en la que lo llevaron a cabo. Son muchos condimentos que hacen que la historia tenga un gen y un ADN argentino que es muy difícil de encontrar en otro país. Yo siempre digo que si esto no hubiera sucedido, la película sería completamente inverosímil. Es un robo que es absolutamente inédito y absurdo desde lo narrativo a partir de cómo se dieron las cosas.

¿Cuál fue el rol de Fernando Araujo –integrante de la banda y autor intelectual del robo- a la hora de desarrollar el film y cómo fue trabajar con él?

Fernando Araujo es parte del proyecto, es uno de los guionistas de la película y fue una fuente permanente de consultas. Me parecía muy interesante pararme tanto desde la visión de su personaje como de su relación con el personaje de Vitette. Pero también me parecía interesante pararme desde la relación y el punto de vista del personaje de Miguel Sileo (Luis Luque), del Grupo Halcón. Entonces hubo un proceso muy natural de consulta con Fernando, preguntándole cosas. Durante el rodaje a veces era raro darse cuenta que estábamos filmando una biopic sobre un personaje que está vivo y está parado al lado tuyo, y a quien Peretti está interpretando. Con lo cual, la experiencia fue muy interesante y hubo un trabajo de mucho aporte de su parte.

¿Cuáles fueron las escenas que se filmaron en la Unidad Penitenciaria 48 de San Martín? ¿Cómo describirías la experiencia de rodar allí?

La verdad es que fue una experiencia muy fuerte para mí. Nunca había filmado en un complejo penitenciario y una de las varias escenas que filmamos ahí era una de las más difíciles de la película. Es una escena en la que Vitette y su hija (Johanna Francella) tienen un momento muy fuerte emocionalmente. Yo me largué a llorar en medio de la escena. Obviamente no se puede decir que es grato filmar en un lugar así porque es una experiencia muy dura, pero a todos nos llamó la atención cómo estaba la Unidad. Nos explicaron bien todo, vimos un lugar muy ordenado con una cancha de Rugby donde las personas juegan, así que fue una experiencia muy interesante, con mucho respeto y con muchas facilidades. Nos resultó muy cómodo filmar ahí, aunque personalmente no deja de ser un recuerdo muy duro.

Backstage del rodaje de El robo del siglo

Por lo que puede verse en el teaser, y más allá de tratarse de una historia policial, habrá elementos de comedia en El Robo del Siglo. ¿Cuánto de ese humor se extrae de la historia original y cuánto de tu visión como director y de la interpretación que hacen actores como Diego Peretti y Guillermo Francella de los personajes?

La realidad es que la película, para mí, es una gran aventura y dentro de esta gran aventura es una gran comedia y un gran thriller con mucho suspenso; es una caper movie. Cuando lees Sin armas ni rencores ves que los personajes tienen humor naturalmente. No es que hayamos dicho “acá tenemos que ponerle humor”. Se dieron en la historia realmente situaciones con humor como por ejemplo que tuvieron que festejarle el cumpleaños a una abuelita en medio del robo, o como que el personaje que interpreta Guillermo Francella tenga que ir a estudiar clases de teatro para hacer la actuación durante el robo. Hay elementos que parten de la comedia natural que tiene la película, que obviamente yo los tomé pero sin perder el verosímil, de que es real lo que pasó, así que eso fue muy bueno para mí. Me encontré con un material que no había que forzarlo porque ya tenía una base de comedia.

Ariel Winograd, dirigió previamente Mamá se fue de viaje, Permitidos y Mi primera boda. La producción está a cargo de Pola Zito, Alex Zito, Juan Pablo García, Fernando Szew, Ricardo Freixa, Axel Kuschevatzky y Javier Del Pino. El elenco se completa con Luis Luque, Pablo Rago, Rafael Ferro y Mariano Argento.