Entrevista a Santiago Loza, director de Breve historia del planeta verde: “Por eso yo digo que es una película trans. Porque la película es un transitar, es un tránsito permanente”

El más reciente largometraje de Santiago Loza se presentó en el 21 BAFICI como parte de la Competencia Oficial Argentina luego de su estreno mundial en el Festival Internacional de Berlín, donde recibió el premio a mejor film de ficción de los 33º Teddy, que distingue a las obras relacionadas con el colectivo LGTBIQ.

El film cuenta la aventura que inicia Tania (Romina Escobar), una chica trans, cuando se entera que su abuela pasó los últimos años de su vida en compañía de un alien y se embarca en un viaje atravesando pequeños pueblos en compañía de Daniela (Paula Grinszpan) y Pedro(Luis Sodá), con el objetivo de ayudarlo a que regrese a su planeta:

La idea la tenía desde hace unos años ya. Yo sabía que quería hacer una película así, conjugando estos aspectos, explorando la relación de personajes que fueron dejados en soledad cada uno por su lado, cada uno con su situación, y que se juntan para recorrer un camino y desarrollan una amistad. La historia se fue armando en torno a esas ideas cuando fuimos desarrollando el guión, y se fue construyendo. Por eso yo digo que es una película trans. Porque la película es un transitar, es un tránsito permanente”- explica Loza en su conversación con BAFilm.

Todavía hay quien se sorprende al encontrar elementos del cine de género en el cine independiente argentino, al cual muchos asocian con otro tipo de estéticas, con otros tiempos y otro lenguaje. Santiago Loza lo sabe, y nos cuenta sobre el desafío particular de introducir elementos fantásticos en un film como Breve historia del planeta verde:

Yo mismo he hecho películas así, con ese lenguaje visual. Creo que uno va conociéndose las propias mañas y va buscando nuevos desafíos o intereses. Esta película es una película pop, tiene algo de ese pop de los ochenta, de esas películas que uno veía cuando era chico y que después no filma, porque termina filmando de otra manera. Creo que con el tiempo uno se va soltando. Durante el rodaje mismo había muchas dudas sobre cómo iba a quedar, porque estábamos haciendo algo en donde conjugaban muchas cosas: desde una estética y un tipo de narración con el que no habíamos trabajado hasta con efectos especiales. Por ejemplo, tuvimos que hacer el cuerpo del extraterrestre y queríamos que fuese algo orgánico, que no pareciera un efecto digital. Y así, en cada paso que dábamos, intentábamos imaginar cómo iba a resultar finalmente la película. Estamos muy contentos con la respuesta de la gente, con los comentarios y la aceptación que está teniendo.”

Habiendo rodado parte del film en Tierra del Fuego y en la Ciudad de Buenos Aires, Loza nos cuenta cómo fue que surgió la idea de acercarse a la localidad de Chascomús(Provincia de Buenos Aires) y sus alrededores, con la idea de obtener de allí una diversidad de locaciones y paisajes para construir el recorrido que realizan los personajes por un escenario indeterminado:

En ese aspecto, el trabajo de David (Matamoros, uno de los productores del film) fue heroico. La película se estaba filmando en parte en Tierra del Fuego gracias a un acuerdo que habíamos conseguido, y otra parte en un bosque, y él se acercó con la idea de filmar en Chascomús. A todos nos parecía una locura porque parecía que el lugar era muy distinto a las locaciones donde habíamos filmado, pero él hizo todo un trabajo, nos mostró fotos y nos dimos cuenta que había un montón de lugares que encajaban con la poética del film, porque la historia no transcurre en un lugar real, entonces los espacios por los que transitan los personajes están construidos a partir de un ensamble. Y nos dimos cuenta que en distintos lugares de la zona se podían generar paisajes muy variados y encontrar lo que buscábamos. Y la verdad es que fue increíble. La gente del lugar participó, a ellos les divertía mucho que estemos filmando una película así en el lugar donde viven, entonces se acercó desde el aspecto lúdico. Varios de ellos participaron como extras y se dieron un montón de situaciones muy divertidas como filmar un prostíbulo en lo que en realidad es un club de bochas local.”

Luego de su participación en el Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente, donde recibió la Mención Especial del Jurado de la Competencia Oficial Argentina y el Premio no oficial a Mejor Película otorgado por la Asociación de Cronistas Cinematográficos de Argentina (ACCA), Breve historia del planeta verde tiene en su agenda continuar con su presentación en distintos festivales internacionales antes de su estreno en las salas comerciales argentinas.