El escenario del terror argentino

Con el reciente estreno en salas comerciales de Muere Monstruo, Muere, el largometraje de Alejandro Fadel filmado en la cordillera mendocina, el cine de género en argentina ratificó el crecimiento que viene experimentando en los últimos años. De la mano de diversas producciones independientes que se animan, cada vez más, a filmar cine de terror por fuera de su pertenencia al cine bizarro o clase B -es decir, sin intentar exaltar o celebrar por sí mismos los elementos fantásticos o sangrientos por sobre la narración o la exploración autoral de la totalidad de la obra-, el cine de género argentino viene expandiendo su horizonte de posibilidades y diversificándose año tras año, presentándose tanto en festivales propios del cine fantástico (Sitges), como integrando la programación de las competencias oficiales del BAFICI, el Festival Internacional de Mar del Plata o –como en el caso del film de Fadel- el Festival de Cannes.

De la mano de este crecimiento, que quizás permita que en un futuro no muy lejano el terror salte la brecha para alcanzar también el cine de las grandes distribuidoras y el star system argentino, la audiencia se expande a partir de las distintas plataformas de los servicios destreaming en lasque el cine independiente argentino de género se ubica lado a lado con un cine de terror de tradición mas extensa –y de probado éxito comercial- como el norteamericano. Es el caso, por ejemplo, de Aterrados, el film de Demián Rugna que, luego de un buen desempeño en salas comerciales locales, se convirtió en un fenómeno gracias al boca en boca y a su presencia en los catálogos on-demand. Filmada en Ciudad Jardín (El Palomar, Provincia de Buenos Aires), esta película que ya tiene anunciada una secuela y una remake de la mano de Guillermo del Toro, cuenta la historia de una serie de sucesos paranormales que ocurren en una típica casa de barrio del conurbano bonaerense y la subsecuente investigación por parte de los especialistas.

Pero no es éste el único film de terror que utilizó locaciones de la Provincia de Buenos Aires para ambientar su historia. En abril del año pasado, Javier Rao estrenó en el 20 BAFICI su ópera prima Y abrázame, actualmente disponible en la plataforma Qubit (www.qubit.tv). Joaquín, el protagonista del film, transita un recorrido azaroso intentando comprender qué fue lo que sucedió con la chica con la que se encontraba manteniendo relaciones luego de que ella desapareciera en forma tan misteriosa como abrupta. Entre apariciones, gualichos y rastros de sangre, el protagonista deambula solo o con amigos por distintas locaciones de Bernal y Quilmes, escenario de la desolada sordidez suburbana en la que se desenvuelve el infierno de Joaco.

En grandes ciudades y barrios bajos de calles desiertas, en pueblos rurales y localidades costeras despobladas, en la selva, el bosque, el desierto, las salinas y la montaña, en castillos y en fábricas abandonadas, en cementerios monumentales y en capillas aisladas, las historias de terror encuentran en los territorios bonaerenses un escenario fértil y un amplio despliegue de posibilidades para explorar.