Cetáceos, de Florencia Percia. Competencia Argentina 19 BAFICI.

La directora Florencia Percia se decidió a filmar las escenas de su comedia Cetáceos –aquellas en las que la protagonista (Elisa Carricajo) realiza un retiro de Tai Chi- en San Antonio de Areco, luego de un largo proceso de búsqueda en el que, por razones presupuestarias, tuvo que descartar la idea original de filmar en las sierras de Córdoba y decidió buscar locaciones en Provincia de Buenos Aires:    

“Comenzamos una búsqueda de campos y pueblos cercanos. Hicimos varios viajes y recorrimos muchísimos lugares increíbles de la Provincia. Por varias razones, San Antonio de Areco fue la mejor opción para lo que necesitábamos. Tuvimos un importante apoyo de la Dirección de Turismo de San Antonio de Areco, que nos ayudó con los permisos que necesitábamos y a conseguir algunos escenarios específicos como, por ejemplo, un tanque australiano. También nos  brindaron seguridad durante el rodaje. Nuestro mayor desafío era conseguir hospedaje para todos, ya que entre el equipo técnico y los actores éramos 35 personas y necesitábamos pasar allí tres noches. Pero contamos con la buena predisposición del dueño de la Estancia La Porteña, en donde no sólo hicimos base, sino que también filmamos casi todas las escenas del retiro de Tai Chi”, recuerda Florencia.

Cetáceos

Cetáceos

En “Cetáceos”, primer largometraje de la directora, que tendrá su premiere mundial en la Competencia Oficial Argentina del 19 BAFICI, el punto de partida de la historia es una mudanza, tras la cual la protagonista se deja llevar por las cosas que azarosamente se le van presentando, transitando situaciones a las que permanece ajena. Por eso, la elección de las locaciones era fundamental: “Para mí era importante construir una diversidad de espacios desde la elección de locaciones, respetando sus texturas propias. Quería que cada universo que la protagonista atravesara tuviera cierto espesor de lo real, producido también por aquellos personajes que los habitaban. Los espacios de la película tienen su identidad y sus personajes: el edificio en que vive la protagonista con sus vecinos, la Universidad con los compañeros de cátedra, los bares y las fiesta nocturnas, el negocio de miel y el retiro de Tai Chi en el campo. Me interesaba que todos esos lugares contrastaran, cada uno creando su propia intensidad, con el lugar de la mudanza que se había convertido en ese umbral de transición que supone tener todo embalado”.

Cetáceos