Cementerio Municipal de Azul

Ubicada en el centro geográfico de la Provincia de Buenos Aires, la localidad de Azul cuenta entre sus atractivos arquitectónicos con una llamativa e inquietante construcción. Se trata de la entrada del Cementerio Municipal, una estructura monumental en cemento custodiada por la escultura del “Ángel Vengativo” (el Arcángel San Gabriel). Detrás de esta figura, se alzan tres grandes rocas negras y lisas en relieve que representan las iniciales del réquiem cristiano R.I.P. (Requiescat In Pace).

 

 

El cementerio es obra del arquitecto ítalo argentino Francisco Salamone. Nacido en Leonforte (Sicilia) y emigrado a los pocos años de edad a nuestro país junto a su familia, Salamone forma parte de una serie de arquitectos de origen italiano que construyeron grandes obras para distintos municipios de la Provincia de Buenos Aires en la primera mitad del siglo XX.

 

 

La obra de Salamone para entidades estatales (construyó más de sesenta edificios en 25 municipios) se enmarca en un plan de modernización llevado adelante por la Provincia, que impulsó la edificación de imponentes y llamativas construcciones, muchas veces en pequeñas localidades, con el objetivo de marcar la importancia y la presencia del estado en sitios donde muchas veces el rol preponderante como organizador de la sociedad lo adquirían otras entidades. En particular, en el caso del Cementerio Municipal de Azul, la monumentalidad adquiere caracteres religiosos con la presencia del gran ángel de la muerte y las siglas de la inscripción cristiana en su fachada.

Crédito: Leandro Jasa - Esteban Martín Luna

El contraste de esta gran entrada de 21 metros de altura y 41 metros de frente, que se levanta con su estilo futurista y art decó en las calles tranquilas de esta ciudad de 55 mil habitantes en medio de la provincia, dando entrada al cementerio, impacta a la vista generando en el visitante sensación de pequeñez, sobrecogimiento y un halo de misticismo. Sobre todo debido al efecto que produce la luz del sol, a medida que transcurren las horas, sobre los rasgos facetados del rostro del ángel, que parece cambiar su gesto de acuerdo a la dirección de donde provenga la iluminación.

Crédito: Leandro Jasa - Esteban Martín Luna

Son quizás estas características las que hacen que podamos reconocer esta locación en producciones cinematográficas como, por ejemplo, en el film Zenitram(2010), de Luis Barone y con Juan Minujín.

 

 

Imágenes Aéreas: Leandro Jasa – Esteban Martín Luna